jueves, 16 de julio de 2009

EL RETORNO DEL PADRE PRODIGO

Tardó en hacerse presente pero al fin llegó, y llegó regañando, golpeando el escritorio para hacerse escuchar y sacándo el cinturón del pantalón.

El Ingeniero Cárdenas ha regresado a casa, para descubrirla hecha un desastre, parece que sus niños la han descuidado hasta el cansancio y se han divertido en incontables fiestas destruyendo todo a su paso, a partir que el padre pródigo decidió hacerse a un lado a finales de 2005, justo en la competencia interna del Partido de la Revolución Democrática, que al final, lanzó a AMLO como candidato presidencial, se han servido con la cuchara grande, el ingeniero ha llegado a poner orden, sin embargo, como siempre le ha sucedido, su personalidad (enmarcada en ese rostro tan expresivo) lo aisla inemdiatamente de cualquier autoridad moral que pudiera tener.

El Ingeniero manifiesta mediante una carta, diplomática pero enérgica, su disgusto por los dirigentes chuchistas, los desplantes de Andrés Manuel y las ligas bejaranistas. En su carta, ha expresado la única solución coherente para el PRD, la expulsión de Andres Manuel y todos su compinches, y la renuncia de Jesús Ortega a la dirigencia del partido, todo con la idea, de iniciar una reconstrucción desde sus bases, desde sus origenes, desde sus principios.

Claro está que la solución de Cárdenas es la mejor en proyección para el 2012 y ante la posible deaparación del partido en algunos años, sin embargo, sus crías, han llegado a una edad en la que creen que lo saben todo, que no necesitan a un adulto como el ingeniero que les diga que hacer, no, son estúpidos, arrogantes, mentirosos y sedientos de un poder, que cada vez se encuentra más acotado.

En la Convención celebrada hace algunos días, los perredistas han escogido la peor de las opciones, la permanencia de los disidentes y la continuidad de Jesús Ortega en su cargo como presidente del partido. En esta insanidad, es la voz del ingeniero la que llama a la calma y al uso de la razón, la cual, parece, será una vez más ignorada por los párvulos que han tomado por asalto su hogar.

Se necesita entonces una voz con autoridad como la de Cárdenas, pero con la energía que se requiere para que las cosas se hagan, ¿Quien cuenta con esas características? ¿Amalia García, Marcelo Ebrad, Ruth Zavaleta? Quizás estemos ante la presencia del fin del más grande proyecto de izquierda institucional que ha visto nuestro país. Sería una gran pena.


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