viernes, 31 de julio de 2009

ZOZOBRA

Sosteniendo mi corazón, una enorme mano que funge como coraza, lo mantiene en su lugar. Hace un par de días siento que el puño comienza a cerrarse, arrinconado y ahogado, el latido se escucha opaco, el peso de mi pecho va aumentando, espero con desasosiego la caída.

Añoro respirar, aspirar todo el aire que me sea posible, cerrar los ojos... y tomar asiento.

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