Inicios de agosto. La oposición reportaba, que a raíz de las manifestaciones en contra de los resultados electorales de junio pasado, el gobierno Iraní había asesinado a 69 personas. Incluso, para los últimos días de julio, convergieron intermitentes protestas callejeras, sofocadas contundentemente por la administración de Ahmadineyad. Las críticas versaban sobre la actuación de la élite clerical de la república islámica, protestas no vistas en 20 años.
La oposición iraní había entregado al Parlamento una lista con los nombres y apellidos de las 69 victímas de la represión sufrida a causa de las protestas postelectorales y aseguraba que el número iba en aumento. Este documento, subrayaba la voluntad de la oposición de no sucumbir a la intimidación de sus rivales políticos. "Hemos entregado al Parlamento los nombres de 69 personas que resultaron muertas en los disturbios que siguieron a las elecciones para que los investigue. El informe incluye también los nombres de unos 220 detenidos", dijo al diario Sarmayeh, Alí Reza Beheshtí, aliado del derrotado candidato presidencial Mir Hosein Musaví. Sin embargo, gran parte del gobienro se ha negado a iniciar las investigaciones demandadas por la oposición alegando, que hasta ese momento "solamente" tenían conocimiento de 30 fallecimientos durante las protestas.
Como nunca antes, el gobierno iraní tuvo que hacer frente a la difusión por internet, no bastaba ahora con ordenar y cerrar todas las fronteras a la prensa internacional, como efectivamente pasó, sino que debían combatir a los cientos de videos que los iranies grababan con sus celulares y subían a redes sociales y a páginas como youtube. En respuesta, el gobierno iraní, el 21 de julio aprobó una ley, que entre otras medidas, consideraba un delito, a todo aquel que difundiera por internet información que comprometiera la seguridad nacional.
En el frente occidental, ante la falta de información, se presentó mucha atención a los videos que los iranies difundían por internet, haciendo especial énfasis en la sangre, en los golpes y en los puntos desenfocados. No había noticiero por televisión en norteamérica (E.U., Canada y México) y gran parte de Europa que no denunciaran los atropellos que sufría la población de aquel país. Sin embargo, algo que también trajo la falta de información, fue la falta de contenido en medios electrónicos. Durante el mes que los medios de comunicación electrónicos en occidente le prestaron atención a los sucesos en Irán, en ningún momento se hizo un esfuerzo por explicar lo que había hecho estallar todas las manifestaciones de la oposición. Lo único que sabíamos de este lado del mundo, es que había un perdedor en las elecciones; Musavi, y que había un ganador, Ahmadineyad. Lo siguiente que supimos es que Musavi denunció un fraude electoral (no sabemos como fue, ni en que consistió, ni en que basaba sus argumentos) y que el gobierno de Ahmadineyad lo negaba rotundamente. Ahmadilneyad ofreció como prueba de su victoria los 60 puntos de diferecnia con los cuales, supuestamente había derrotado a su contrincante. A continuación, Musavi llamó a la resistencia pacífica y a partir de este momento, toda la información que transcurría en los noticieros, era respecto a imágenes por internet que reflejaban la represión a las manifestaciones. ¿Pero que fue lo que realmente ocurrió durante el proceso electoral en Irán? Parece que nadie conoce la respuesta a ciencia cierta.
El reconocido politólogo, Noam Chomsky (www.worldstream.org 17de junio de 2009), en una breve entrevista, se remite a un pequeño artículo publicado wn el New Yorker por un experto estadounidense en temas del Medio Oriente, textualmente Chomski señala: "Así es que realmente no sabemos lo que pasó, se pueden hacer algunas especulaciones, pero los detalles son imprecisos...Hay muchas especulaciones respecto a lo que realmente pasó, yo creo que la versión más plausible de las que he visto es la realizada por Juan Cole, especialista en el Medio Oriente, un especialista académico de los Estados Unidos, quien dijo - SI, REALMENTE NO CONOCEMOS LOS DETALLES, PERO LAS CIFRAS QUE PUBLICA EL MINISTERIO DEL INTERIOR NO SON CREIBLES."
Entonces, ¿que fue lo que paso en las elecciones de Irán el pasado mes de junio?. Chomsky, en base a los datos que proporciona el investigador, plantea un escenario. Es cierto que los delegados del Ministerio del Interior, en cuanto se cerraron las casillas, recogieron las urnas y se las llevaron a lugares no revelados. Ahí, comienza la especulación, de acuerdo a Chomsky, el escenario más factible es que los funcionarios del Ministerio del Interior al momento en que comenzaron a sacar y contar los votos, se dieron cuenta que la gran mayoría no le favorecía a ninguno de los dos candidatos, y que seguramente sería una votación cerrada. Jamenei y Ahmadineyad requerian un triunfo aplastante para legitimar sus acciones a futuro, como sus operaciones nucleares y el constante ataque psicológico (y quizás a futuro militar) sobre Israel.
No obstante lo anterior, todo parece indicar que esto no aconteció en las urnas, así que los votos comenzaron a ser invalidados y a ser modificados para que Ahmadineyad se alzara con más del 85% de las votaciones. Es claro que para la mayoría de los expertos y corresponsales en Irán esto no reflejaba la realidad. Así también lo entendió Musavi, de quién realmente nunca sabremos si fue el ganador o el perdedor de las elecciones de junio, de lo único que podemos estar seguros, es que cualquiera de los dos escenarios, implicaban un pequeño margen de diferencia entre los dos principales contendientes.
Así las protestas continuaron, y el gobierno de Ahmadineyad emprendió otro movimiento. Comenzo por arrestar una gran cantidad de personas participes de los movimientos ciudadanos que acontecían en las calles. El gobierno reportaba 150 detenidos para finales de la semana pasada, sin embargo, los datos de la oposición llegan a números abismalmente contrarios. El último recuento realizado por la oposición arrojó 1500 detenidos por el regimen iraní.
Del total de detenidos, el gobierno iraní dió inicio el primero de agosto, con un juicio públio a 100 reformistas ilustres que apoyaban el movimiento de Musavi. Al inicio de este juicio, los acusados fueron interrogados y exhibidos por televisión nacional para que emitieran una declaración.
En este contexto, los iraníes vieron estupefactos en el telediario de las nueve de la noche la confesión del que fuera vicepresidente en el Gobierno de Jatamí, Mohammad Ali Abtahí, visiblemente desmejorado (de acuerdo a sus familiares y amigos, Ali Abtahí no había dormido desde hace días y había perdido alrededor de 15 kilos en la ultima semana), el popular clérigo negó que hubiera habido fraude electoral y pidió perdón por sus "errores". También dijo que Jatamí, Musaví y el ex presidente Alí Akbar Hashemí Rafsanyaní se habían juramentado antes de las elecciones.
Otro de los testimonios mostrados por la televisión estatal fue el de Mohammad Atrianfar, cercano colaborador de Rafsanyaní. Como Abtahí, rechazó que se falsificara el resultado de los comicios. Su retracto supone un golpe para los opositores que siguen insistiendo en la ilegitimidad del nuevo mandato de Ahmadineyad.
Estas declaraciones, inmediatamente despertaron reacciones en la comunidad de dicho país."Las confesiones no tienen ningún valor", titulaba al día siguiente el Etemad Melli, el diario de Mehdi Karrubí, el otro candidato reformista derrotado. En la edición digital de ese periódico, la esposa de Abtahí, Fahimeh Musavineyad, manifestaba que su marido "no estaba normal" durante el proceso."Las confesiones obtenidas en estas condiciones no tienen credibilidad", señala Jatamí. Mir Hosein Musaví, el candidato que se considera ganador de las presidenciales del 12 de junio, fue más allá al dar a entender en su página web, que las declaraciones habían sido obtenidas en condiciones atípicas e incluso bajo el uso de la tortura, en su opinión, "todo en el proceso está trucado".
"El juicio es contrario a la Constitución, a la ley y a los derechos de los ciudadanos", declaró Jatamí, de quien varios de sus colaboradores están sentados en el banquillo de los acusados. En un comunicado colgado en su página web, el ex presidente denunció "la ausencia de condiciones para un verdadero proceso público". Según él, "los abogados y las personas juzgadas no fueron informados de la fecha del proceso ni de las acusaciones".
Pero suponiendo que los acusados en ningún momento fueron torturados, lo cual parece estar lejos de la realidad, ¿porque habrian de mentir y rechazar las proclamas que con tanto fervor y entereza defendieron durante los ultimos meses?. La respuesta está en sus acusaciones y las posibles sentencias a las que se harian acreedores en caso de ser encontrados culpables. Los 100 procesados están acusados de provocar disturbios, atacar edificios militares y de Gobierno, de tener lazos con grupos armados de oposición y conspirar contra el sistema, en consecuencia, corren el riesgo de ser declarados mohareb, es decir, enemigos de Dios y traidores a la nación, y por lo tanto, enfrentar la pena de muerte.
El juicio hasta el día de hoy ha seguido su transcurso. "natural" .
5 de agosto. Teherán. "Como presidente, juro ante el sagrado Corán, la nación iraní y Dios, que protegeré la religión oficial, la República Islámica y la Constitución", proclamó Ahmadineyad de acuerdo con la fórmula establecida en la Carta Magna. La solemnidad del acto y el llamamiento a la unidad que el reelegido presidente hizo en su discurso, quedaron deslucidos por las ausencias de mandatarios, cartas de felicitación, parlamentarios y miembros ilustres del país. El mundo le dio la espala a Ahmadineyad ese día. Sólamente 5 países enviaron algún representante de su gobierno a la toma de posesión por un segundo mandato del actual presidente iraní, y de ellos, solo dos, entregaron cartas de felicitación. Japón y Turquía. Ningún jefe de gobierno o ministro de ningún país se presentó a la ceremonia. El gobierno reportó un foro al cual asisitieron el 100% de los paralmentarios, sin embargo, en la propia página del Congreso, se publicó que la asistenia fue de poco más del 65%. El propio presidente del Parlamento, Ali Lariyaní, tuvo que hacer un giro estilístico para sortear la falta de congresisitas, personalidades internacionales y nacionales, por lo que, en la apertura de la ceremonia sólamente agradeció la presencia de las "diferentes autoridades".
Durante su discurso de toma de posesión, en franco cinismo, Ahmadineyad hizo un llamamiento a la unidad de todos los iraníes. Palabras sque onaron huecas para los opositores. Musaví, que sigue reclamando que se repitan los comicios, declaró en su página web que las detenciones no van a frenar el movimiento de protesta al que atribuyó "un fuerte sentimiento nacional" y haber reunido "a diferentes sectores de la sociedad". Sin embargo, mientras Musaví escribía en su computadora, desde su hogar, lo que parecen ser declaraciones valientes, otros dos de sus colaboradores cercanos habían sido puestos tras las rejas. Lo que sin duda ha puesto a pensar y a dudar a los simpatizantes de Musavi en cuanto al resultado final que puede tener su movimiento, sin embargo, siguen respondiendo a los llamamientos de su líder, que aquel 5 de agosto los instó a manifestarse junto al Parlamento. Los escasos corresponsales extranjeros acreditados en Irán tienen prohibido cubrir las actividades de la oposición, pero los testimonios de quienes estuvieron allí permiten hacerse una idea del temor con que el régimen percibe sus actividades.
"Cuando llegamos sobre las nueve de la mañana había más policías que moléculas de aire y la mayor parte del tráfico en la plaza eran motos de milicianos basiyís", relató a un periodista de LE MONDE, un diplomático occidental. A la salida, dos horas más tarde, el panorama era diferente. "Había mucha gente en las aceras, andando despacio, de forma que resultaba obvio que su presencia allí no era normal", declaró por su parte un embajador europeo. Otros testigos señalaron que los manifestantes, la mayoría jóvenes y mujeres, vestían camisetas negras en señal de luto o verdes, el color de los simpatizantes de Musaví, y coreaban: "¡Muerte al dictador!".
"Desde el autobús, no podíamos entender los eslóganes", coincidieron los dos diplomáticos, que viajaban en vehículos diferentes. El primero vió cómo detenían a "un hombre de unos cuarenta y tantos años, con barba". El segundo, un amago de carga policial. Ambos destacaron que la presencia policial se extendía a lo largo de dos kilómetros, hasta la Embajada británica. La cadena de televisión estatal Press TV dijo que había 5.000 agentes desplegados. Al final de la mañana, la agencia Reuters se hacía eco de una decena de detenidos. EFE por su parte, elevaba esa cifra a "varias decenas". Por la tarde, el dispositivo antidisturbios se trasladó a varias plazas de la ciudad para prevenir nuevas manifestaciones.
De esta manera, las manifestaciones continúan, las detenciones parecen perpetuarse, el juicio a los 100 reformistas está a punto de llegar a su fín y mientras tanto, Ahmadineyad emprende otro movimiento de popularidad. Para su segundo mandato, el presidente iraní ha llamado por primera vez en la historia de dicho país, a tres mujeres para que se integren a su gabinete, es claro que busca la aprobación de un sector de la ciudadania, que con suerte, logre impactar en los manifestantes, una jugarreta que emprendió a principios del año y que creyó le iba a beneficiar en las elecciones, por lo visto no fue así, y todo parece indicar, que en esta ocasión, correra con la misma suerte.
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