
Durante este pequeño break que permite la degustación de mis sagrados alimentos, y ante la inevitable llegada de mi cumpleaños, me permiti buscar un buen regalo para agregarlo a mi lista de deseos.
En esta búsqueda, tuve la enorme suerte de encontrarme con esta maravilla, propia de la excentricidad japonesa.
Este pequeño robot, llamado God Jesus Toy Robot, nació en la mente retorcida de un juguetero japonés en los años 80s. Perdiendo por completo la razón, el juguetero le agregó al diseño del juguete una cruz cristiana que el robot sostiene en su mano derecha, y entre una de sus principales atractivos, este robot con aura divina, puede predecirte el futuro ante una pregunta expresa que le haga su dueño, más o menos, al estilo de las famosas y enormes bolas de billar con el número 8, que después de preguntarles una duda y de agitarlas, te desplegaban una respuesta por demás desconcertante y nada divertida.
Sin embargo, apesar que el GOD JESUS TOY ROBOT me parece el regalo ideal para mi cumpleaños, quiero aprovechar este momento para garantizar alguna inversión que a futuro rinda frutos, por ende, y como otro gran aporte de los japoneses a la cultura universal, espero que alguién me regale el siguiente recuerdo:
En esta búsqueda, tuve la enorme suerte de encontrarme con esta maravilla, propia de la excentricidad japonesa.
Este pequeño robot, llamado God Jesus Toy Robot, nació en la mente retorcida de un juguetero japonés en los años 80s. Perdiendo por completo la razón, el juguetero le agregó al diseño del juguete una cruz cristiana que el robot sostiene en su mano derecha, y entre una de sus principales atractivos, este robot con aura divina, puede predecirte el futuro ante una pregunta expresa que le haga su dueño, más o menos, al estilo de las famosas y enormes bolas de billar con el número 8, que después de preguntarles una duda y de agitarlas, te desplegaban una respuesta por demás desconcertante y nada divertida.
Sin embargo, apesar que el GOD JESUS TOY ROBOT me parece el regalo ideal para mi cumpleaños, quiero aprovechar este momento para garantizar alguna inversión que a futuro rinda frutos, por ende, y como otro gran aporte de los japoneses a la cultura universal, espero que alguién me regale el siguiente recuerdo:
Quien tenga el detallaso de obsequiarme esta gran figura de acción, tendrá mi aprecio de por vida.
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